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| Manifestación popular el viernes 18 de mayo en Jujuy. (Foto: Telam) |
Las vinculaciones políticas, económicas y
judiciales que permitieron al empresario huir a Europa para esquivar a la Justicia. El primer
juicio por violaciones a los DD.HH. en Jujuy comenzará en julio, con cuatro ex
militares acusados.
Por Fabián Kovacic (*)
"Nosotros somos la principal garantía para que Carlos Pedro
Blaquier comparezca ante el juez. Esperamos 36 años para que se haga justicia y
no vamos a ser tan tontos como para malograr esta oportunidad generando
disturbios o agrediéndolo.” Con estas palabras indignadas Hugo Condorí, el
único sobreviviente de los dirigentes gremiales de la empresa Ledesma
secuestrados en vísperas del golpe de marzo de 1976, responde en Miradas al Sur a las palabras de Horacio Aguilar, el
abogado defensor de Blaquier, que sostuvo que su defendido se presentaría ante
el juez “sólo cuando estén dadas las condiciones de seguridad”. Mientras el
empresario está de viaje por Europa, organizaciones sociales y de derechos
humanos siguen movilizándose y reclamando en Jujuy su detención, para que sea
investigado a raíz de su complicidad en torturas, desapariciones y asesinatos
de obreros en el ingenio Ledesma durante la última dictadura militar. Para
Aguilar, esas manifestaciones populares son una muestra de las escasas
condiciones de seguridad para su defendido.
Blaquier está de viaje por Francia e Inglaterra presuntamente para hacerse estudios médicos a raíz de su delicada salud. Salió del país el 15 de abril. Debía declarar tres días después ante el nuevo juez federal subrogante, Fernando Poviña, que reemplazó al renunciante Carlos Olivera Pastor, un magistrado cuestionado tanto por los organismos de derechos humanos como por el fiscal general dela Unidad
de Coordinación y Seguimiento de las Causas por Violación a los Derechos
Humanos, Jorge Auat. Desde la anulación parlamentaria de las leyes de
Obediencia Debida y Punto Final, no prosperó en Jujuy un solo juicio por
delitos contra los derechos humanos cometidos durante la dictadura. Pero Auat
fue más lejos en sus precisiones: acusó al presidente de la Cámara Federal de
Salta (instancia superior de la Justicia Federal jujeña), Renato Rabbi Baldi
Cabanilla, de “ser el protector de Olivera Pastor” y de “feudalizar la
jurisdicción judicial para que no prosperen los juicios por delitos de lesa
humanidad”.
La instancia fiscal a cargo de Auat emitió varios documentos desde 2006 en los que denuncia la situación “alarmante” dela Justicia Federal
jujeña que rechazó el 88 por ciento de los llamados a declaración indagatoria
solicitados por los fiscales. El último rechazo producido por Olivera Pastor
fue precisamente el del octogenario Blaquier el pasado 12 de marzo. Auat sabe
de qué habla cuando se refiere a la feudalización judicial. Rabbi Baldi
Cabanilla desembarcó en la
Cámara Federal de Salta en 2009 en reemplazo del juez Ricardo
Lona, acusado de tener vinculaciones con la Masacre de Palomitas ocurrida en Salta en 1976
cuando Lona era juez de primera instancia.
En 2010 Cabanilla interfirió en los trámites de allanamiento de la vivienda del represor Alejandro Marjanov, detenido en 2010, quien segúnla Justicia fue coautor y
autor mediato en asociación ilícita, secuestros, torturas y homicidios
ocurridos en el centro clandestino La Escuelita , de Bahía Blanca, donde se desempeñó
como segundo jefe del Batallón de Comunicaciones 181, entre 1976 y 1978. Es que
Marjanov está casado con una hermana de Cabanilla, según denunció el diario Tiempo Argentino en abril pasado.
Aguilar, el defensor de Blaquier, tambien tiene una curiosa historia. Repite, a la lejanía, la pirueta del actual abogado de Ernestina Herrera de Noble, el ex juez federal, Gabriel Cavallo, que fue el primero en declarar nulas las leyes de Obediencia Debida y Punto Final en 2001, para ser el abogado de Clarín en la investigación sobre los hijos adoptivos de la dueña del multimedio. Pese a su juventud, Aguilar fue juez federal en Jujuy, tuvo en sus manos la causa en la que se investigan precisamente las detenciones y desapariciones en el Ingenio Ledesma y antecedió en el cargo a Olivera Pastor. Es que tras su renuncia a la magistratura le cayeron dos ofertas tentadoras. Ocuparse de la suerte judicial del titular del directorio del grupo Ledesma y obtener una asesoría de parte del gobernador salteño Juan Manuel Urtubey –de quien fuera amigo adolescente– en “temas jurídicos, de administración general y derechos humanos”. Así lo señala el decreto 1261/09 del 9 de abril de 2009 y su prórroga por un año rubricada bajo el decreto 1443/10, un año después. Aguilar conoce el paño de los pasillos del poder judicial, político y económico.
Aires de justicia. El 16 de abril desde Tucuman llegó el juez federal Fernando Poviña y en
poco más de un mes tomó mas medidas procesales en la causa que sus dos
antecesores. “Nos parece un juez probo por la forma en que ha movido el
expediente”, señala a Miradas al Sur el
abogado Pablo Pelazzo querellante de los organismos de derechos humanos
jujeños. “De todas maneras por las palabras de Aguilar, Blaquier piensa
presentarse ante el juez cuando le dé la gana. Reclamamos dos veces la
detención de Lemos y Blaquier y ya el lunes pasado solicitamos su detención
internacional porque consideramos que obró de mala fe para salir del país, sin
avisar al juzgado y sabiendo que iba a ser citado”, asegura Pelazzo.Blaquier está de viaje por Francia e Inglaterra presuntamente para hacerse estudios médicos a raíz de su delicada salud. Salió del país el 15 de abril. Debía declarar tres días después ante el nuevo juez federal subrogante, Fernando Poviña, que reemplazó al renunciante Carlos Olivera Pastor, un magistrado cuestionado tanto por los organismos de derechos humanos como por el fiscal general de
La instancia fiscal a cargo de Auat emitió varios documentos desde 2006 en los que denuncia la situación “alarmante” de
En 2010 Cabanilla interfirió en los trámites de allanamiento de la vivienda del represor Alejandro Marjanov, detenido en 2010, quien según
Aguilar, el defensor de Blaquier, tambien tiene una curiosa historia. Repite, a la lejanía, la pirueta del actual abogado de Ernestina Herrera de Noble, el ex juez federal, Gabriel Cavallo, que fue el primero en declarar nulas las leyes de Obediencia Debida y Punto Final en 2001, para ser el abogado de Clarín en la investigación sobre los hijos adoptivos de la dueña del multimedio. Pese a su juventud, Aguilar fue juez federal en Jujuy, tuvo en sus manos la causa en la que se investigan precisamente las detenciones y desapariciones en el Ingenio Ledesma y antecedió en el cargo a Olivera Pastor. Es que tras su renuncia a la magistratura le cayeron dos ofertas tentadoras. Ocuparse de la suerte judicial del titular del directorio del grupo Ledesma y obtener una asesoría de parte del gobernador salteño Juan Manuel Urtubey –de quien fuera amigo adolescente– en “temas jurídicos, de administración general y derechos humanos”. Así lo señala el decreto 1261/09 del 9 de abril de 2009 y su prórroga por un año rubricada bajo el decreto 1443/10, un año después. Aguilar conoce el paño de los pasillos del poder judicial, político y económico.
El 12 de julio comenzará el primer juicio oral en Jujuy con apenas cuatro acusados: los ex militares Luciano Benjamín Menéndez, Rafael Mariano Braga, Antonio Vargas y José Bulgheroni. El testigo más importante será Hugo Condorí, único sobreviviente de la dirigencia gremial diezmada por la dictadura. La semana pasada intentaron secuestrar a uno de sus nietos que pudo zafarse de quien lo llevaba por la fuerza. “Hicimos la denuncia ante la policía, la fiscalía y el gobierno provincial y ahora tenemos custodia”, señala a Miradas al Sur.
¿Qué le imputa Condorí a la empresa Ledesma para considerar que fue cómplice de la desaparición, cárcel y asesinato de sus compañeros? “Desde la intervención del sindicato en 1975 por autorización del Ministerio de Trabajo y con la complicidad del gobernador Carlos Snopek, se produjeron hechos de represión en el ingenio en los que actuaron las policías Provincial y Federal,
“¿Sabe qué da más bronca?”, pregunta Condorí. “Que todavía andan por ahí quienes hablan de la teoría de los dos demonios. En Jujuy nunca hubo dos demonios, ni actividad guerrillera con enfrentamientos y combates. Lo que hubo fue una defensa de parte de quienes se sintieron despojados de sus derechos. Es muy duro ver y padecer las injusticias. Y cada uno sabe cómo reacciona para defenderse con sus armas: el derecho de huelga, la protesta, una manifestación o lo que crea conveniente para hacer frente a esa serie de actos injustos que someten al pueblo.” ¿Volverá Blaquier para presenciar el comienzo del juicio en la mañana del 12 de julio?
(*) Publicado en la edición 210 del diario dominical Miradas al Sur (Argentina) el domingo 27 de mayo de 2012.-

